Los 3 errores más comunes que cometemos en la educación de nuestros hijos

Grr!

De los 3 errores que voy a hablar está basado en mi experiencia por lo que podéis estar de acuerdo o no. Pero sinceramente espero que os ayuden.

Mi hija era una niña con un comportamiento típico de una criatura que está en fase de descubrimiento. Revoltosa, inquieta y con ganas de descubrir, igual que cualquier niño a edades tempranas. Pero con el inicio de la etapa escolar notamos un cambio en su comportamiento que al principio no me preocupó porque entendí que era consecuencia del nuevo entorno y la adaptación a nuevos compañeros, profesora, normas, etcétera.

Pero a medida que pasaban las semanas su comportamiento se volvía más autoritario, menos obediente, más respondona… y aunque tanto su madre como yo tratamos de corregirlo por nuestros medios no lo conseguimos. ¿

Cuando nos dimos cuenta de que no lo estábamos haciendo bien?

Pues el día que nos reunimos con su profesora para que nos informase sobre el rendimiento de nuestra pequeña. Nos quedamos a cuadros, lo que pensábamos que era un problema puntual de comportamiento vimos que era mayor de lo que habíamos estimado. Entonces nos planteamos otra estrategia para la semana siguiente a ver si conseguíamos mejores resultados. La problemática se contuvo, no fue a peor que ya era un avance pero nos preocupaba que no fuese a mejor y fue entonces cuando nos dimos cuenta que necesitábamos consejo de un profesional. Cogimos el listín telefónico y buscamos psicólogos infantiles en nuestra zona, encontramos 2 profesionales y nos pusimos en contacto con ellos para concertar una cita y que nos diesen dos opiniones sobre nuestra problemática y poder valorar cuál nos convencía más. Tras esa primera cita nos decantamos por uno de ellos. Aunque aún no hemos vuelto a tener ninguna sesión más su valoración del problema y las pautas que nos dio para solucionarlo nos ha ayudado muchísimo.

Hablemos ahora de los 3 errores:

  1. El que mucho abarca poco aprieta.

Cuando tienes una problemática de comportamiento que se produce de forma generalizada en cualquier actividad que se realice, bien sea jugando en el parque, aprendiendo en clase, a la hora de comer, de recoger o cualquier actividad del día a día tendemos a querer solucionarlo todo a la vez y con la misma técnica, los castigos. Mediante los castigos queremos hacerle entender a nuestros pequeños que lo que hace no está bien. Pero es un error querer solucionar todo a la vez. Por ejemplo cuando quieres ponerte en forma, tenemos que mejorar nuestra alimentación, hacer deporte, cambiar hábitos de una forma gradual para que sea efectivo. Pues en este caso también, debemos marcarnos unas situaciones a corregir siendo realistas de que podemos cumplirlas y volcar todos nuestros esfuerzos en ellas.

En nuestro caso elegimos 4:

  • El tono de voz. Una de las cosas que nos parecía más urgente era corregir la forma de dirigirse a los demás a la hora de pedir las cosas o simplemente de llamar nuestra atención. El modo autoritario que utilizaba generaba mucha tensión por lo que cada vez que lo utilizaba le hacíamos saber que no nos gustaba que nos hablase de esa forma y que si quería que la hiciésemos caso debía hablarnos en un tono más agradable. Evidentemente nuestro tono de voz al decírselo era el que queríamos que usase ella. En un solo día ella misma se corregía el tono de voz.
  • Recoger los juguetes. Después de trabajar aún quedaban muchas cosas por hacer en casa, tanto mi pareja como yo trabajamos fuera de casa y al igual que miles de parejas con pequeños nos faltan horas en el día para poder atender la casa, a los pequeños, el trabajo y descansar. Por esta razón decidimos que nuestra pequeña tenía que colaborar en casa. La pusimos una sola norma, puede jugar con lo que quiera pero tiene que recogerlo todo cuando se acabe el tiempo de juego, en caso de que no lo recoja todo, esos juguetes quedarán guardados durante unos días no podrá jugar con ellos. Se lo explicamos y acto seguido lo pusimos en práctica. En unos días ella misma recogía el juguete con el que se había cansado de jugar antes de sacar otro, así evitaba que no le diese tiempo a recoger todos al final del tiempo de juego.

  • Aceptar la ayuda ofrecida. Al igual que muchos niños, nuestra hija tiende a demandar más atención de su madre. Es su preferida para que la ayude en todo, desde bañarse hasta comer pasando por vestirse. Esa demanda cuando es alta y se suma a la jornada laboral y a las tareas domésticas pues satura, más pronto que tarde en mi opinión. Por lo que le explicamos que como ya era mayor (3,5 años) pues que a partir de ahora cuando necesitase algo si su madre estaba ocupada o me lo pedía a mí o nadie la ayudaría. En apenas unas horas y con la ayuda de la impaciencia que acompaña a nuestras criaturitas aceptaba mi ayuda cuando su madre estaba ocupada. No os voy a engañar es la actitud que más nos está costando porque recae prácticamente a diario pero le recordamos las normas y lo asume enseguida.

  • Y por último, Implicación en las tareas del hogar. Aunque pueda parecer que con 3,5 años es una edad muy temprana para que ayude en casa puedo aseguraros que en nuestro caso ha sido un cambio a mejor extraordinario. Quitarse los zapatos y guardarlos en su sitio, recoger su plato y cubiertos y llevarlos al fregadero, llevar su ropa sucia al tendedero se ha convertido en un entretenimiento para nuestra pequeña porque lo hacemos en familia y para ella es una forma de pasar más tiempo con nosotros. Por eso os animo a que en vez de mandarles a jugar mientras nosotros ponemos la colada, vaciamos el lavavajillas o pasamos el aspirador lo hagáis con su ayuda. Se lo pasan genial separando la ropa blanca, la negra y la de color para hacer las coladas o pasando el aspirador y el atrapa polvo mientras cantáis la canción de sus dibujos animados preferidos. Además de divertirse les refuerza la autoestima porque no sólo están haciendo cosas de mayores con papa y mamá, es que además lo hacen solos y genial.

  1. Comunicación verbal.

En muchas ocasiones damos por sentado que nuestros pequeños entienden por qué les regañamos o les castigamos. He comprobado que en muchas ocasiones no es así. A veces la única forma inmediata de parar su mal comportamiento es mediante un castigo  pero debe ir acompañado de una conversación del tipo: ¿Sabes por qué te he castigado? Seguro que os sorprenderéis  de sus respuestas. Es esencial que entiendan porque les hemos castigado  para lograr evitar los castigos, si no entienden porque se les ha castigado difícilmente podrán corregir el comportamiento que lo ha motivado.

  1. Refuerzo positivo.

Haz el siguiente ejercicio. Piensa durante unos minutos cuantas veces le has dicho a tu hijo que cosas ha hecho mal.

¿Ya lo tienes?

Ahora haz lo mismo para recordar cuantas veces le has dicho lo que ha hecho bien.

Esas cifras hablan por sí solas.

Como en tantos aspectos de la vida en esto también tiene que haber un equilibrio.

Foto:  Luis Marina

Tener un bebé no es tan bonito como pensaba

Bebé caos

Con la llegada de un bebé, tú vida cambia por completo. Desde la ausencia de tiempo para uno mismo hasta las preocupaciones por cuidar lo mejor posible de nuestro bebé existen muchas más cosas. Hablemos de ellas.

El bebé es el centro del universo. Todo lo que no esté relacionado con directamente con él pasa a un segundo plano. Nuestro descanso se reduce al mínimo para sobrevivir, el tiempo libre se esfuma por completo, poder disfrutar de una noche de pasión se convierte en un anhelado deseo que cada vez vemos más imposible.

Pues bien, esta actitud no es sana ni para el bebé, ni para ti, ni para tu relación de pareja. Con esa actitud no eres mejor padre ni mejor madre, lo único que estáis logrando es que vuestra irritabilidad aumente y que os sintáis decepcionados con la situación desembocando en discusiones que acaba sufriendo el bebé, esa personita que tanto queréis cuidar.

Si preguntas a tu ginecólogo o matrón seguro que te dice que la mayoría de las parejas se quejan de esa falta de tiempo, que el bebé les absorbe tanto que no tienen tiempo para nada más. ¿Te sientes identificado? Los ginecólogos, matrones y demás personal sanitario  relacionado con la crianza recomiendan que las parejas busquen la forma de poder reservar un tiempo para ellas mismas. Esa es la única solución para que la situación no nos desborde, dedicar un poco de tiempo a la relación de pareja.

Así que ya sabes, es el momento de que entren en escena los abuelos, padrinos, tíos y demás personas que adoran al bebé para que arrimen el hombro e intensifiquen su relación y dedicación al bebé. Deja de lado el pensamiento de “es mi bebé y yo tengo que cuidarlo”, este pensamiento es común a la mayoría de las parejas que se estrenan en la paternidad/maternidad pero es absurdo. Tened en cuenta que esas personas están dispuestas a cuidar del bebé por dos razones muy importantes. Quieren con locura a vuestro bebé y os quieren a vosotros. Cuanto mejor estéis vosotros mejor cuidareis del bebé y eso les revierte a ellos. Probad y veréis como desearán repetir.

Dejaos ayudar. Podéis probar la primera vez desde la tarde hasta el día siguiente para quitar el miedo y comprobar que tal se da la situación y así eliminar esos nervios absurdos porqué si tu madre cuidó de ti perfectamente no creerás que no cuidará igual de bien o mejor de tu bebé.

Dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo así que espero que os haya gustado este post y lo pongáis en práctica, notareis que todo fluirá mejor.

Foto: @GuentherPhotos

Desde el momento que finaliza el parto la situación es nueva para los padres y el bebé, es algo diferente, extraño, no dispones de instrucciones y nunca te has visto en otra igual por lo que no tienes ni idea de como hacer las cosas, ni si esto se hará así o asao, si es normal o no…..uffff menudo agobio!!

Si un agobio pero no es lo peor, la primera semana es un caos y un descontrol, quieras o no quieras lo será, así que os dejo tres consejos/sugerencias que puede que os ayuden a que esa semana sea un poquito más llevadera. Nosotros hubo una que no llevamos a cabo a ver si adivinais cual fué, por cierto nos arrepentimos y mucho.

1-Tenéis que tener y dejar muy claro que lo más importante son el bebé y su madre, no olvidemos que ambos han pasado por la agotadora y estresante experiencia de un parto, por lo tanto su descanso es primordial. La mami debe intentar dormir cuando lo hace la criatura así que dá igual que sea de día que de noche, que haya visita o no.

2-Cuando ya les dan el alta a las dos personas más importantes de este mundo para tí y os vais a vuestro hogar “a descansar” continúan las visitas. Que se agradecen y mucho, que nadie de mi entorno piense que no nos gustaron las muestras de cariño, al contrario, estamos muy agradecidos. Pero eso no quita para que fuesen agotadoras, tened en cuenta que la casa y la comida no se hacen solas, la ropa no se lava ni se plancha sola y todo eso hay que sumarlo al cuidado del bebé y al descanso de la amatxu que por supuesto tiene que estar espléndida para recibir a las visitas aunque el bebé haya estado llorando toda la noche y ella no haya pegado ojo.

3-Aunque parezca obvio lo que os voy a comentar ahora muchos de los que leais este post por desgracia lo comprobareis algún día y os sorprendereis de lo retorcido que es el ser humano. Vuestro bebé es vuestro, es vuestra responsabilidad y por lo tanto teneis que tomar decisiones que le afectarán durante su vida desde el primer minuto de su vida, vosotros, no los abuelos, ni los tíos, ni los vecinos del quinto. En repetidas ocasiones tendreis que dejar claros esos límites pero no lo confundais con que nadie coja al bebé o que no necesitais ayuda de nadie. Son dos cosas diferentes, en mi caso cada persona que venía a ver a Haizea y a nosotros le ofrecía que cojiese en brazos a la niña, no por cortesía sino por interés propio, cuanto antes se acostumbre a “distintos brazos” más podrás dejar a la niña a cuidado de alguien mientras te duchas, etc…

Una recomendación: comprad un paquete de post-it he id marcando donde están las tazas, cual es el cajón de las cucharillas, donde hay leche por si se acaba la de la nevera, donde está el café, etc… Es más, si me apurais indicar donde están la plancha, la tabla y la ropa. ¿No dicen que los amigos y la familia están para lo que haga falta? Pues eso! a echar una mano.

Las abuelas y las madres con sus sabios consejos, te vuelven loco. No sabes a quien hacer caso, ejemplo práctico:

Llora el bebé e inmediatamente empieza el bombardeo: dice una “tiene hambre” y seguido otra “igual se ha hecho caca” a continuación llega otra con el más dificil todavía “tendrá gases”, otra “será que quiere dormir”. Aaaaaaaarrrrggggg!!!!!

No hagáis caso a nadie, nadie va a notar mejor que su madre lo que le pasa al bebé, en la mayoría de las ocasiones simplemente es que quiere estar en contacto piel con piel con su madre, mamando y sintiéndose conectada con su madre. Por eso es importante que la amatxu esté tranquila así le transmitirá esa misma tranquilidad al bebé. Todo lleva un proceso tanto para el bebé como para vosotros como padres, es una situación nueva y los tres tendréis que adaptaros por eso aún con temor de poder parecer desagradables cortar de raíz esas avalanchas de consejos que solo hacen que poner nerviosa a la madre.

Consejos sí, pero cuando se los pidáis.

Foto: Carbon Arc Bajo licencia de atribución creative commons

La lactancia.

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Como padres podemos realizar muchas cosas por nuestros bebés y por supuesto también para evitar  que las amatxus acaben muertas de cansancio. Desde cambiar los pañales hasta acunarles para que se duerman, pasando por llevarlos de paseo un par de horitas para que su ama descanse, eso sí no más lejos de dos manzanas no se ponga a llorar y nos desborde la situación. Pero lo que no podemos hacer por mucho que nos empeñemos es darles el pecho, bueno igual sí pero seguro que en cuanto note que no sale nada nos lo hace saber con un volumen rozando el límite legal de más de una discoteca, creo que ya entendéis a que me refiero y si no pronto lo averiguareis.

La lactancia es un vinculo muy íntimo entre el bebe y su madre, el padre no puede hacer más que observar y disfrutar de la visión de uno de los primeros actos de su bebé. Personalmente me parece una de las cosas más bonitas de las que se puede disfrutar al inicio de su vida.

Pero también es muy duro para la mama si se le presentan complicaciones y si no se tiene tacto con ella el sentimiento de culpabilidad aflorará y castigará de forma cruel a la madre de la critatura.

En nuestro caso particular, Haizea no se saciaba, si es verdad que a su ama la tardó un poquito en dar el golpe de leche pero nada fuera de lo normal. Una de las deficiencias que vivimos en primera persona es que unas enfermeras te explican como amamantarlo de una forma y otras de otra, unas te decían que X tiempo con cada pecho y descansar tanto y otras tiempos diferentes. Te da una impresión de falta de criterio bastante importante y eso acaba transmitiendo una inseguridad a la madre de la criatura. Seguro que muchas de las madres que estáis leyendo esto no hayáis tenido ese problema por las razones que sean y debéis sentiros afortunadas porque psicológicamente es muy duro para las que tienen que pasar por ello.

Podéis consultar 10 claves de la lactancia materna que seguro que os ayudan a despejar esas dudas que podáis tener de cara al postparto para que la lactancia sea más llevadera y gratificante tanto para el bebé como para vosotras.

Pero ahora pensemos un poco en los padres, dejemos de lado los tópicos de “que todos somos iguales”, que “no nos fijamos en esas cosas”… eso me suena a las películas de pajares y esteso, etc… afortunadamente somos muchos los que nos implicamos cada vez más en la educación y crianza de nuestros pequeños, si hay excepciones, siempre las habrá pero me niego a que se me compare con ellos estamos en el siglo 21 y creo que es justo exigirnos que nos impliquemos pero más justo es que se nos deje poder hacerlo.

Bueno a lo que iba, como pareja y padre es muy duro no poder solucionar el problema que pueda tener en ese momento tu pareja y tu bebé, no puedes más que intentar tranquilizarla con palabras, bonitas, buenas, amorosas, pero nada más que palabras. Es cierto que ayudan pero como pareja y padre es frustante y te hace sentir “bastante poca cosa” y en esos pequeños instantes de bajón unas palabras de ánimo o de tranquilidad, o una simple mirada de tu pareja te hacen sentirte el mejor padre del mundo y no te cuento ya de pareja. Es importante que asumamos que tenemos que apoyar a nuestras chicas a muerte pero, chicas no olvidéis de que somos personitas de carne y hueso y que por mucho que os empeñeis nunca seremos superhéroes como en las películas, tendremos momentos de bajón, de incertidumbre e incluso de terror pero con campeonas como vosotras podremos con eso y con más.

No me enrollo más, solo aprovecho desde aquí a todas aquellas parejas que os habéis animado a ser padres y madres que os informeis de las charlas que organizan matronas en los centros de salud donde se reúnen con futuras y recientes mamás para orientarlas sobre la lactancia natural sus ventajas, solución a problemas y consejos para poder prolongar el periodo de lactancia tras la reincorporación al mundo laboral. Os lo recomiendo al 100%, mi pareja y yo aprendimos mucho tanto con la matrona como con otras madres que habían tenido los mismos problemas. De hecho en la actualidad tenemos amistad con otras parejas que conocimos en las charlas y es muy gratificante tener con quien compartir las preocupaciones sobre nuestros bebés, que al estar como quien dice todos de novatos pues el nivel de empatía es mayor o al menos lo parece.

Podéis informaros sobre la liga de la leche aquí

 centros donde imparten las charlas, como apuntaros, consejos, recomendaciones, etc… también podeis consultar a vuestras matronas o pediatras para que os informen o escribirles en la propia página web.

Y chicos, id con vuestras parejas a las charlas, aprendereis muchas cosas interesantes que os permitirán disfrutar mucho más de la paternidad y evitar sentiros apartados.

Foto: sanutri Bajo licencia de atribución creative commons

Su primer peluche.

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Cada bebé tiene su historia y parte de su historia la forma su primer peluche. Recuerdo que antes de que Haizea naciese y con lo ilusionados que estábamos su amatxu y yo, imagino que como la mayoría de los padres, le íbamos comprado cositas. Que si unos bodies, que si unos pijamitas….y también su primer peluche, que no fué otro que un elefante manta.

Habíamos leído y también nos habían comentado que era recomendable que su amatxu durmiese con el peluche para que poco a poco lo fuese impregnando de su olor y de esta forma cuando Haizea lo oliese le haría sentirse segura y sería más fácil que durmiese en la cuna. Esto no funciona siempre y para muestra nuestra hija no se dejaba engañar, vas a comparar a su amatxu con un peluche…anda ya!!

Aún así es recomendable intentarlo por si funciona, además tambié deberían hacerlos los padres puesto que el bebé percibe la protección por parte de ambos progenitores. Un peluche con el olor de su ama y otro con el de su aita.

Bien retomando el tema, nosotros le elegimos su primer peluche con mucha ilusión pero Haizea hizo su elección propia. Un día fuimos a la farmacia a recoger una vacuna que le tenían que poner y una amiga que trabaja allí la regalo un pingüino de peluche.

Madre mía que excitación nada más verlo, le pegó unos achuchones, unos mordiscos y unos meneos que nos quedamos alucinados. Haizea no dejaba su pingüino ni a sol ni a sombra, con él al fin del mundo, eso sí sin él no había forma de ir a ningún sitio sin oír su llanto contínuo.

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Así que comprobando que salíamos de casa con el pingüino todo iba estupendamente pero claro con tanto trajín el pobre peluche ya presentaba signos de desgaste y lesiones debido al uso intensivo por parte de Haizea. Esto nos hizo regresar a la farmacia y preguntarles que había que comprar para conseguir otro pingüino y en ese preciso instante apareció por allí la ley del tal Murphy ese, que por cierto cada día me cae peor el tío, y nos dijeron que no les quedaba ninguno. Yo no nos ví las caras pero debimos poner un careto  de asustar porque se ofrecieron automáticamente a llamar al almacén y al laboratorio de la empresa que los regalaba a ver disponían de alguno. Con los dedos cruzados estuvimos esperando una llamada de la farmacia que nos dijese que podíamos ir a recoger el peluche y afortunadamente aumento la familia, pero no con un pingüino más sino con dos. Otra amiga que trabaja en otra farmacia se había enterado de nuestro problema y nos consiguió otro peluche.

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Desde aquí Lorena y Vero, muchísimas gracias!!!!

Un consejo si veis que vuestro bebé tiene especial predilección por un peluche, comprar otro de reserva, seguro que disfrutaréis de más tranquilidad si se le pierde o si hay que retirarlo por su mal estado.